El mito detrás de Escorpio
Según el mito más conocido, el escorpión fue enviado por Gea, la Tierra (o por Artemisa, en otras versiones), para castigar al cazador Orión, que presumía de poder matar a cualquier animal. El pequeño escorpión lo picó y lo mató. Zeus puso a ambos en el cielo, pero en lados opuestos: cuando Escorpio sale por el este, Orión se esconde por el oeste, como si todavía huyera de él.
La constelación de Scorpius en el cielo
Escorpio es una de las pocas constelaciones que se parecen a lo que representan: una larga cola curva que termina en un aguijón. Su corazón es Antares, una supergigante roja tan grande que, puesta en el lugar del Sol, llegaría más allá de la órbita de Marte; su nombre significa «rival de Ares», el Marte griego, por su color rojizo. Está en plena Vía Láctea, con cúmulos como M4 y M7, y se luce desde el hemisferio sur en las noches de invierno. Se ve mejor en las noches de junio a agosto.
El signo y la constelación no coinciden
Las fechas del signo se fijaron hace unos 2.000 años según las estaciones. Desde entonces, el lento bamboleo del eje de la Tierra (la precesión) corrió el cielo cerca de un mes: hoy el Sol cruza la constelación de Scorpius aproximadamente del 23 al 29 de noviembre.
Lo que la astrología le atribuye
Signo de agua y fijo, regido tradicionalmente por Marte y, en la astrología moderna, por Plutón. La astrología popular lo considera el signo más intenso: pasional, reservado, leal y con fama de rencoroso. Coincide con Halloween y el Día de Muertos, fechas ligadas a la memoria y la transformación.
La astrología es una tradición cultural milenaria, no una ciencia: los estudios que la han puesto a prueba no encontraron que el signo prediga la personalidad o el destino.
