La ONU designó esta fecha en diciembre de 2015 mediante la Resolución 70/203, a propuesta de Japón — país con la experiencia más amplia en sistemas de alerta temprana de tsunamis debido a su historia sísmica.
La fecha del 5 de noviembre honra la leyenda japonesa de 'Inamura-no-hi' ('el fuego de las gavillas de arroz'): durante un terremoto en 1854, un agricultor vio que la marea retrocedía de forma anómala —señal de un tsunami inminente— y prendió fuego a toda su cosecha para alertar a los aldeanos, que huyeron a tierras altas y sobrevivieron.
Según cifras de Naciones Unidas, los tsunamis han cobrado más de 260.000 vidas en el último siglo, un promedio de más de 4.000 personas por evento — una letalidad que supera a la de cualquier otro desastre natural individual, pese a ser eventos relativamente poco frecuentes.