El mito detrás de Piscis
Piscis son dos peces unidos por una cuerda. El mito griego cuenta que Afrodita y su hijo Eros, huyendo del monstruo Tifón, se lanzaron al río Éufrates y se transformaron en peces; para no perderse, se ataron con una cuerda. La estrella Alrescha, que en árabe significa «la cuerda», marca el nudo que une a los dos peces.
La constelación de Pisces en el cielo
Piscis es grande (la 14.ª del cielo) pero tenue: su estrella más brillante, Alpherg, apenas se ve desde la ciudad, y uno de los peces se reconoce por un anillo de estrellas llamado «el Círculo». Su gran importancia es que hoy contiene el punto del equinoccio de marzo, donde está el Sol cuando empieza la primavera del hemisferio norte. Por la lenta precesión del eje terrestre ese punto se desplaza y, hacia el año 2600, entrará en Acuario. Se ve mejor en las noches de septiembre a diciembre.
El signo y la constelación no coinciden
Las fechas del signo se fijaron hace unos 2.000 años según las estaciones. Desde entonces, el lento bamboleo del eje de la Tierra (la precesión) corrió el cielo cerca de un mes: hoy el Sol cruza la constelación de Pisces aproximadamente del 12 de marzo al 18 de abril.
Lo que la astrología le atribuye
Signo de agua y mutable, regido tradicionalmente por Júpiter y, en la astrología moderna, por Neptuno. Es el último signo del zodiaco, y la astrología popular lo asocia con la sensibilidad, la intuición, la imaginación y la empatía: soñador y algo escurridizo, como los peces.
La astrología es una tradición cultural milenaria, no una ciencia: los estudios que la han puesto a prueba no encontraron que el signo prediga la personalidad o el destino.
