El mito detrás de Cáncer
Cáncer es Carcino, el cangrejo gigante que la diosa Hera envió contra Heracles mientras el héroe luchaba con la Hidra de Lerna, en su segundo trabajo. El cangrejo le mordió el pie, pero Heracles lo aplastó sin esfuerzo. Hera, que odiaba al héroe, premió la lealtad del animal poniéndolo entre las estrellas, aunque en un lugar discreto: es la constelación más tenue del zodiaco.
La constelación de Cancer en el cielo
Sin estrellas brillantes, Cáncer cuesta encontrarlo; su estrella más luminosa, Tarf, apenas se ve desde la ciudad. Su joya es el Pesebre (M44), un cúmulo de cerca de mil estrellas que a simple vista parece una nubecita y que Galileo fue el primero en separar en estrellas con su telescopio. Hace unos 2.000 años, el Sol estaba en Cáncer durante el solsticio de junio: de ahí el nombre del trópico de Cáncer, la línea donde el Sol queda justo encima al mediodía de ese día. Se ve mejor en las noches de enero a abril.
El signo y la constelación no coinciden
Las fechas del signo se fijaron hace unos 2.000 años según las estaciones. Desde entonces, el lento bamboleo del eje de la Tierra (la precesión) corrió el cielo cerca de un mes: hoy el Sol cruza la constelación de Cancer aproximadamente del 21 de julio al 9 de agosto.
Lo que la astrología le atribuye
Signo de agua y cardinal, el único regido por la Luna en la astrología tradicional. La astrología popular lo asocia con el hogar, la familia, la memoria y la sensibilidad: protector por fuera y blando por dentro, como el caparazón del cangrejo.
La astrología es una tradición cultural milenaria, no una ciencia: los estudios que la han puesto a prueba no encontraron que el signo prediga la personalidad o el destino.
