El mito detrás de Capricornio
Capricornio no es exactamente una cabra sino una criatura mitad cabra y mitad pez, una de las figuras más antiguas del cielo: los babilonios ya la asociaban con Ea, el dios de las aguas. Los griegos la explicaron con el dios Pan: cuando el monstruo Tifón atacó a los dioses, Pan se lanzó a un río para huir y se transformó a medias, con cuerpo de cabra arriba y cola de pez abajo. Zeus recordó la escena poniéndola en el cielo.
La constelación de Capricornus en el cielo
Es la constelación más pequeña del zodiaco (414 grados cuadrados) y una de las más tenues. Su estrella más brillante, Deneb Algedi, significa en árabe «la cola de la cabra». Hace unos 2.000 años, el Sol estaba en Capricornio durante el solsticio de diciembre; de ahí el nombre del trópico de Capricornio, que cruza el norte de Chile y de Argentina, Paraguay y el sur de Brasil. Se ve mejor en las noches de julio a octubre.
El signo y la constelación no coinciden
Las fechas del signo se fijaron hace unos 2.000 años según las estaciones. Desde entonces, el lento bamboleo del eje de la Tierra (la precesión) corrió el cielo cerca de un mes: hoy el Sol cruza la constelación de Capricornus aproximadamente del 19 de enero al 15 de febrero.
Lo que la astrología le atribuye
Signo de tierra y cardinal, regido por Saturno. Su primer día coincide con el solsticio de diciembre. La astrología popular lo asocia con la ambición, la disciplina, la responsabilidad y la paciencia: la cabra que sube la montaña paso a paso hasta llegar a la cima.
La astrología es una tradición cultural milenaria, no una ciencia: los estudios que la han puesto a prueba no encontraron que el signo prediga la personalidad o el destino.
