La ONU la estableció en 1954; en esta fecha se adoptó también la Convención sobre los Derechos del Niño, en 1989.
La ONU la estableció en 1954 como jornada de fraternidad y comprensión entre niños del mundo, aunque su significado se profundizó considerablemente en 1989, cuando en esta misma fecha se adoptó la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado de derechos humanos con mayor número de ratificaciones en la historia —prácticamente todos los países del mundo la han suscrito, con la notable excepción de Estados Unidos.
La Convención estableció por primera vez, a nivel de derecho internacional vinculante, que los niños y niñas son sujetos de derechos propios y no solo objetos de protección o propiedad de sus padres, un cambio conceptual significativo respecto a marcos legales previos en la mayoría de los países.
Es una fecha que exige contenido pensado genuinamente sobre o para la niñez, no solo una excusa estacional para promocionar productos infantiles sin ninguna conexión real con el espíritu de la efeméride.