El mito detrás de Géminis
Los gemelos son Cástor y Pólux, los Dioscuros, hijos de Leda. En la versión más conocida, Pólux era hijo de Zeus e inmortal, y Cástor, hijo del rey Tindáreo, mortal. Viajaron con Jasón en la nave Argo y eran inseparables. Cuando Cástor murió en una pelea, Pólux le pidió a Zeus compartir con él su inmortalidad; desde entonces pasan juntos un día en el Olimpo y otro en el mundo de los muertos, y en el cielo brillan uno al lado del otro. Los marineros los invocaban como protectores.
La constelación de Gemini en el cielo
Las dos estrellas que le dan nombre se ven muy juntas. Pólux, la más brillante, es una gigante naranja con un planeta descubierto en 2006; Cástor es en realidad un sistema de seis estrellas. En Géminis está el radiante de las Gemínidas, la lluvia de estrellas más intensa del año. Y aquí ocurrieron dos descubrimientos históricos: William Herschel encontró Urano en 1781 y Clyde Tombaugh descubrió Plutón en 1930, ambos dentro de esta constelación. Se ve mejor en las noches de diciembre a marzo.
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El signo y la constelación no coinciden
Las fechas del signo se fijaron hace unos 2.000 años según las estaciones. Desde entonces, el lento bamboleo del eje de la Tierra (la precesión) corrió el cielo cerca de un mes: hoy el Sol cruza la constelación de Gemini aproximadamente del 21 de junio al 20 de julio.
Lo que la astrología le atribuye
Signo de aire y mutable, regido por Mercurio, el mensajero de los dioses. La astrología popular lo relaciona con la comunicación, la curiosidad y la versatilidad: gente conversadora, rápida y con muchos intereses a la vez, aunque también inquieta y cambiante, como sugieren los dos gemelos.
La astrología es una tradición cultural milenaria, no una ciencia: los estudios que la han puesto a prueba no encontraron que el signo prediga la personalidad o el destino.
