Nació en el Congreso Mundial de la Pasta, celebrado en Roma el 25 de octubre de 1995, donde fabricantes de pasta de todo el mundo se reunieron y acordaron que este alimento —saludable, delicioso, sostenible y conveniente— merecía un reconocimiento anual propio. Se celebra de forma ininterrumpida desde 1998.
La pasta tiene raíces disputadas: aunque popularmente se asocia su llegada a Europa con Marco Polo y China, existen registros de fideos secos en el Mediterráneo desde la época del Imperio Árabe en Sicilia, siglos antes de los viajes de Polo — el mito del origen chino está bastante desmentido por historiadores culinarios.
Cada país que participa en la celebración lo hace a su manera, aunque comparten el logo oficial de la organización y una estrategia global común: mostrar la versatilidad de la pasta más allá de las recetas clásicas italianas, algo que da bastante margen para contenido con identidad regional propia.