El Inti Raymi, que en quechua significa 'Fiesta del Sol', era la celebración más importante del Imperio inca. Se realizaba en el solsticio de invierno del hemisferio sur, cuando el Sol está en su punto más bajo, para honrar al Inti, el dios Sol, y pedir su regreso y buenas cosechas. Tras la conquista española, la ceremonia fue prohibida por considerarse pagana.
En 1944 fue recuperada en Cusco como una representación teatral basada en las crónicas de la época, y desde entonces se celebra cada 24 de junio. La recreación comienza en el templo del Qorikancha, pasa por la Plaza de Armas y culmina en la explanada de Sacsayhuamán, con cientos de actores y miles de espectadores. Es una de las fiestas más importantes de Perú y un gran atractivo turístico.
Para contenido, es una fecha fuerte para turismo, cultura y marcas con audiencia peruana. En otros países andinos y del sur hay celebraciones del solsticio con raíces propias, como el We Tripantu mapuche en Chile o el Willkakuti aymara en Bolivia, que dan para contenido regional. Conviene tratar las tradiciones indígenas con respeto y no como simple decorado.