La UNESCO reconoció la dieta mediterránea como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010.
La UNESCO reconoció la dieta mediterránea como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010, no como un conjunto fijo de alimentos, sino como un patrón cultural completo que incluye rituales sociales de comensalidad, técnicas de cultivo tradicionales y una relación particular con la estacionalidad.
Estudios epidemiológicos, especialmente el histórico Estudio de los Siete Países liderado por Ancel Keys en los años 50 y 60, la vincularon por primera vez con menores tasas de enfermedad cardiovascular en comparación con dietas de otras regiones del mundo de la misma época.
Aunque el nombre sugiere una dieta única, en realidad varía bastante entre países mediterráneos (Grecia, Italia, España, Marruecos, entre otros) — el hilo común es el aceite de oliva como grasa principal, el consumo alto de vegetales y legumbres, y el pescado por sobre la carne roja.