La UNESCO proclamó el 26 de noviembre como Día Mundial del Olivo en 2019, durante su 40.ª Conferencia General, a partir de una propuesta de Líbano y Túnez. La fecha reconoce al olivo como un símbolo milenario de paz, sabiduría y resistencia: la rama de olivo es una imagen de paz desde la Antigüedad.
El olivo es además un árbol excepcionalmente longevo, capaz de vivir cientos de años y resistir sequías que otros cultivos no soportan. Algunos ejemplares del Mediterráneo tienen más de mil años. Su fruto y su aceite son la base de la dieta mediterránea, y los olivares aportan empleo a comunidades rurales en cinco continentes.
España es el principal productor de aceite de oliva del mundo, y en Latinoamérica el cultivo creció con fuerza en países como Chile, Argentina y Perú, donde hoy se producen aceites de alta calidad. Para contenido gastronómico, la fecha da pie a recetas, catas y a explicar las diferencias entre los tipos de aceite.