La ONU la estableció en 2019: casi un tercio de los alimentos producidos en el mundo se pierde o desperdicia cada año.
La ONU la estableció en 2019 al constatar una cifra alarmante: casi un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo se pierde o desperdicia cada año, ya sea en el campo, durante el transporte, en los comercios o en los hogares.
La diferencia técnica entre 'pérdida' y 'desperdicio' de alimentos importa: la pérdida ocurre principalmente en las primeras etapas de la cadena (cosecha, almacenamiento, transporte, sobre todo en países con menos infraestructura), mientras que el desperdicio ocurre más en el extremo del consumidor final, en supermercados, restaurantes y hogares de países de mayores ingresos.
Esta distinción es útil para contenido: un negocio gastronómico puede hablar de forma creíble sobre reducir el desperdicio en su propia cocina, algo mucho más concreto y verificable que hacer declaraciones sobre la cadena de suministro global.