La ONU la estableció en 2016 para promover prácticas alimentarias que protejan la biodiversidad y reduzcan el desperdicio.
La ONU la estableció en 2016 para promover prácticas alimentarias que protejan la biodiversidad, reduzcan las emisiones asociadas a la producción de alimentos y minimicen el desperdicio en toda la cadena, desde el campo hasta el plato.
La gastronomía sostenible no se limita a comer vegetales: también incluye prácticas como el aprovechamiento integral de ingredientes (usar tallos, cáscaras y partes normalmente descartadas), el consumo de temporada, y el apoyo a productores locales para reducir la huella de transporte de los alimentos.
A diferencia de otras fechas ambientales más generales, ésta tiene un ángulo directamente aplicable a cualquier negocio gastronómico, sin importar su tamaño: mostrar una receta de aprovechamiento real suele generar más credibilidad que una declaración genérica de compromiso ambiental.