La Asamblea General de la ONU aprobó el 20 de diciembre de 2018 la resolución que fijó el 10 de febrero como Día Mundial de las Legumbres, a propuesta de Burkina Faso, y encargó a la FAO facilitar su celebración. La fecha continúa el impulso del Año Internacional de las Legumbres de 2016.
Las legumbres —porotos o frijoles, lentejas, garbanzos, arvejas, habas, lupinos— tienen un perfil poco común: son ricas en proteína y fibra, baratas, fáciles de almacenar y tienen una huella hídrica y de carbono baja. Además, las plantas de legumbres fijan nitrógeno en el suelo, lo que mejora la fertilidad de los cultivos que vienen después.
En Latinoamérica son parte central de la dieta tradicional desde hace milenios —el frijol se domesticó en Mesoamérica y en los Andes—, lo que da mucho material para contenido gastronómico con identidad propia: cada país tiene su nombre, su forma de cocinarlas y su plato emblemático.