La UNESCO la instauró en 1966 para recordar que millones de personas en el mundo todavía no saben leer ni escribir.
La UNESCO la instauró en 1966 para recordar que, pese a los avances educativos globales de las últimas décadas, millones de personas en el mundo todavía no saben leer ni escribir — según estimaciones de la propia UNESCO, la cifra global de personas adultas analfabetas ronda los 760 millones, con una brecha de género significativa: las mujeres representan una proporción desproporcionadamente alta de ese total.
La alfabetización moderna ya no se limita a leer y escribir texto tradicional: la UNESCO incluye hoy en su definición ampliada conceptos como alfabetización digital y mediática, reconociendo que la capacidad de navegar información en entornos digitales se ha vuelto una habilidad tan necesaria como la lectura tradicional.
Es una fecha con buen ángulo de contenido accesible: recomendar un libro apto para quien recién empieza a leer por gusto, sin tono elitista ni asumir un nivel de lectura previo, conecta mejor que contenido dirigido solo a lectores ya frecuentes.