La ONU la eligió en la fecha de adopción del Convenio sobre la Diversidad Biológica, en 1992.
La ONU la eligió en la fecha de adopción del Convenio sobre la Diversidad Biológica, firmado durante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992, uno de los tres grandes tratados ambientales que emergieron de esa cumbre, junto con los marcos internacionales sobre cambio climático y desertificación.
La biodiversidad no se limita a la cantidad de especies existentes: incluye también la diversidad genética dentro de cada especie y la diversidad de ecosistemas completos, tres niveles que en conjunto sostienen la resiliencia de la vida en el planeta frente a cambios ambientales.
Regiones megadiversas como buena parte de Latinoamérica concentran una proporción desproporcionadamente alta de la biodiversidad mundial en relación a su superficie territorial, lo que vuelve a esta fecha especialmente relevante para contenido con identidad regional específica de esos países.