Santa Cecilia fue una joven noble romana que, según la tradición, murió mártir alrededor del año 230. Su vínculo con la música tiene un origen curioso: el relato latino de su vida describe que, durante su boda, mientras sonaban los instrumentos, ella cantaba a Dios en su corazón. Con el tiempo, esa frase se interpretó como si ella misma fuera música, y desde el siglo XV el arte empezó a representarla tocando el órgano.
La asociación terminó de consolidarse con los festivales musicales en su honor: en Londres se celebran desde 1683, y en Francia, Italia y Alemania desde el siglo XVII.
Hoy el 22 de noviembre es una fecha de celebración para muchos músicos del mundo hispanohablante. En México es el Día del Músico, con serenatas de mariachi en la Plaza Garibaldi, y en España las bandas municipales suelen organizar conciertos por Santa Cecilia. Es distinta del Día Internacional de la Música, que se celebra el 21 de junio.