La ONU la estableció en 2002 para promover el diálogo entre culturas y visibilizar la diversidad como fuente de innovación.
La ONU la estableció en 2002, apenas un año después de que la UNESCO adoptara la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, un documento que reconoció formalmente la diversidad cultural como 'patrimonio común de la humanidad', comparándola en importancia con la biodiversidad natural.
La fecha busca visibilizar tanto el valor de la diversidad cultural como su potencial de conflicto cuando no se gestiona con diálogo: gran parte de su marco conceptual surgió en respuesta a tensiones interculturales crecientes observadas por la ONU a finales del siglo XX y principios del XXI.
Es una fecha amplia y algo abstracta en su formulación oficial, lo que en la práctica funciona mejor cuando se aterriza en algo concreto: mostrar una tradición cultural específica y su contexto real, en vez de hacer declaraciones genéricas sobre 'la importancia de la diversidad'.