La ONU la estableció en 2012 para acelerar la erradicación de esta práctica, que afecta a millones de niñas y mujeres en el mundo.
La ONU la estableció en 2012 para acelerar la erradicación de esta práctica, reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de niñas y mujeres, que según UNICEF afecta a más de 200 millones de mujeres vivas hoy en al menos 30 países, principalmente en África, Medio Oriente y Asia.
La práctica no tiene base médica ni está requerida por ninguna religión mayoritaria de forma doctrinal, aunque persiste en algunas comunidades por tradición cultural o presión social — organizaciones como UNICEF y UNFPA trabajan directamente con líderes comunitarios locales para promover su abandono desde dentro de esas mismas comunidades.
Esta es una fecha donde la responsabilidad editorial pesa especialmente: lo apropiado es amplificar la voz de organizaciones con experticia real y trabajo de campo verificable en el tema, no generar contenido propio sin esa base, por bien intencionado que sea.