Conmemora luchas históricas por los derechos laborales y políticos de las mujeres.
Sus raíces se remontan a movimientos obreros de principios del siglo XX: en 1908, miles de mujeres marcharon en Nueva York exigiendo mejores condiciones laborales, derecho al voto y jornadas más cortas. La ONU adoptó oficialmente la fecha recién en 1975, declarado por esa organización como el Año Internacional de la Mujer.
El 8 de marzo específicamente se vincula, según una de las versiones históricas más citadas, a una huelga de trabajadoras textiles en Rusia en 1917 que terminó siendo uno de los detonantes de la Revolución de Febrero — aunque historiadores señalan que el mito de un incendio en una fábrica neoyorquina esa misma fecha, muchas veces repetido, no está bien documentado.
Es una fecha que exige coherencia real: campañas de marcas que hablan de igualdad ese día sin políticas internas consistentes durante el resto del año suelen generar el efecto contrario al buscado, un fenómeno que ya tiene nombre propio en marketing: 'femvertising' vacío.