El Día Mundial de la Epilepsia, conocido como Purple Day, se celebra el 26 de marzo. Lo creó en 2008 Cassidy Megan, una niña de 9 años de Nueva Escocia, Canadá, que tenía epilepsia y quería que otras personas con la condición supieran que no estaban solas. Eligió el color morado porque la lavanda se asocia con la soledad, y hoy la campaña se replica en decenas de países.
La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más comunes: según la OMS, afecta a unos 50 millones de personas en el mundo. La mayoría puede llevar una vida normal con el tratamiento adecuado, pero todavía existen muchos mitos y estigmas que afectan su vida escolar, laboral y social.
Para contenido, lo más útil es enseñar cómo actuar ante una crisis: proteger la cabeza, retirar objetos peligrosos, poner a la persona de lado cuando termina la convulsión y nunca meter nada en su boca. Es una fecha adecuada para colegios, clínicas y cuentas de salud. La información médica debe venir de fuentes confiables.