Conmemora hitos clave en la producción de vehículos eléctricos a gran escala, un capítulo cada vez más relevante en la historia automotriz.
La historia de los autos eléctricos es más antigua de lo que suele asumirse: a finales del siglo XIX y principios del XX, coexistían junto a autos de vapor y de combustión interna, e incluso llegaron a ser más populares que estos últimos en ciudades estadounidenses por su silencio y facilidad de manejo, antes de que el motor de combustión —impulsado por el petróleo barato y el Model T de Ford— terminara por dominar el mercado durante casi un siglo.
La producción masiva moderna de vehículos eléctricos resurgió recién en las últimas dos décadas, impulsada por avances en tecnología de baterías de litio y preocupaciones ambientales crecientes, marcando lo que muchos analistas de la industria consideran una segunda era del auto eléctrico, casi un siglo después de su primer auge.
Es una fecha con buen potencial narrativo de 'lo que ya existía volvió a aparecer': el dato de que los autos eléctricos no son una novedad tecnológica reciente, sino una tecnología que perdió y luego recuperó terreno, suele sorprender a audiencias generales.