Se originó en Francia en 1997 y hoy se replica en cientos de ciudades para promover la movilidad sostenible.
Se originó en Francia en 1997 bajo el nombre 'En Ville, Sans Ma Voiture' ('En la ciudad, sin mi auto'), como una iniciativa municipal que después se expandió a cientos de ciudades en todo el mundo para promover la movilidad sostenible y reducir la congestión y contaminación urbana, aunque sea por un solo día.
Muchas ciudades que adoptaron la fecha la usan también para cerrar temporalmente calles principales al tráfico vehicular, permitiendo que peatones y ciclistas las ocupen libremente —una práctica que en algunos casos terminó institucionalizándose como evento recurrente independiente de la fecha original (ciclovías dominicales, por ejemplo).
Es una fecha con tensión inherente para marcas del rubro automotriz: funciona mejor si se enmarca en movilidad sostenible en general (incluyendo autos eléctricos o híbridos) que si se ignora completamente el espíritu de la fecha.