Es una de las cuatro grandes semanas de la moda ('Big Four'), y se distingue por la fuerte presencia de marcas de lujo italianas con producción manufacturera propia —Prada, Gucci, Versace, Armani— en un país donde la industria textil y de cuero tiene una tradición artesanal que se remonta a varios siglos.
Milán se consolidó como capital de la moda relativamente tarde comparada con París: recién en los años 70 y 80, cuando diseñadores italianos empezaron a organizar sus presentaciones de forma conjunta en la ciudad en vez de hacerlo por separado, lo que le dio identidad propia como semana de moda unificada frente a la ya establecida París.
Se celebra dos veces al año, con fechas exactas que varían según el calendario oficial de la Cámara Nacional de la Moda Italiana, la organización que coordina el evento.