Childhood Cancer International, una red de organizaciones de padres y familias de niños con cáncer, instauró esta fecha en 2002 para visibilizar la enfermedad y apoyar a los pacientes, sobrevivientes y sus familias. La Organización Panamericana de la Salud se suma cada año a la campaña en la región.
El dato que más pesa detrás de la fecha es la desigualdad: en los países de ingresos altos, la gran mayoría de los niños con cáncer sobrevive, mientras que en muchos países de ingresos medios y bajos la proporción es mucho menor, principalmente por diagnósticos tardíos y acceso desigual al tratamiento. Por eso la OMS lanzó en 2018 una iniciativa global que busca alcanzar al menos un 60% de supervivencia infantil en todo el mundo hacia 2030.
El contenido más útil en esta fecha suele ser el que ayuda a reconocer señales de alerta tempranas —siempre con fuentes médicas oficiales— y el que dirige a organizaciones locales con trabajo verificable.