La fecha tiene un origen que antecede por más de una década a su reconocimiento oficial: se celebró por primera vez el 15 de octubre de 1995, impulsada por la Women's World Summit Foundation, una organización no gubernamental. La ONU recién la adoptó formalmente en 2007, y se celebró oficialmente por primera vez en 2008.
Se eligió el día previo al Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre) a propósito: las mujeres rurales representan una proporción significativa de la mano de obra agrícola mundial, y la ONU buscó conectar ambas fechas para subrayar ese vínculo directo entre el trabajo de las mujeres rurales y la seguridad alimentaria global.
Según datos de la ONU, las mujeres rurales enfrentan brechas más amplias que las mujeres urbanas en acceso a tierra, crédito, tecnología y toma de decisiones, pese a producir una parte sustancial de los alimentos que se consumen en sus propias comunidades.