La ONU la estableció en 2003, como continuación directa del Año Internacional de las Montañas declarado en 2002, buscando mantener viva la atención sobre estos ecosistemas más allá de esa campaña puntual de un solo año.
Las montañas cubren cerca de una cuarta parte de la superficie terrestre del planeta y son el hogar de aproximadamente el 15% de la población mundial, según cifras de la FAO — además, proveen agua dulce a más de la mitad de la humanidad, incluso a quienes viven muy lejos de cualquier zona montañosa, a través de ríos que nacen en esas alturas.
Las comunidades de montaña suelen estar entre las más vulnerables al cambio climático: el derretimiento acelerado de glaciares y la alteración de patrones de lluvia afectan directamente su acceso al agua y a la agricultura, en regiones que históricamente ya enfrentan mayor aislamiento geográfico y menor acceso a servicios básicos.