El cura Miguel Hidalgo y Costilla, junto con otros líderes criollos, había planeado un levantamiento contra el gobierno virreinal español para diciembre de 1810, pero la conspiración fue descubierta antes de tiempo. Hidalgo decidió adelantar la insurrección, y en la madrugada del 16 de septiembre hizo sonar las campanas de la iglesia de Dolores (hoy Dolores Hidalgo, Guanajuato) para convocar al pueblo a las armas — el episodio que hoy se conoce como el 'Grito de Dolores'.
La guerra de independencia que siguió duraría once años, hasta la consumación definitiva en 1821 — Hidalgo mismo no vería el final del proceso: fue capturado y fusilado en 1811.
La celebración actual del 'Grito' —replicada cada 15 de septiembre por la noche en el Zócalo de Ciudad de México y en plazas de todo el país— fue instaurada como tradición formal recién en el siglo XIX, y hoy es, junto con el Día de Muertos, una de las fechas de mayor identidad nacional del calendario mexicano.