El incidente que desató la revuelta es conocido popularmente como 'el florero de Llorente': un comerciante español, José González Llorente, se negó a prestar un florero a un grupo de criollos que lo pedían con el pretexto de decorar una mesa para un visitante ilustre — el rechazo, cargado de tensiones raciales y políticas previas, fue usado como detonante para iniciar una revuelta popular en las calles de Bogotá.
Al igual que en Chile y Argentina, este primer movimiento de 1810 no declaró independencia total de inmediato: se formó una Junta de Gobierno que gobernaba 'en nombre' del rey español depuesto, un patrón común en varios procesos independentistas sudamericanos de esa década.
La independencia definitiva de Colombia llegaría casi una década después, tras la Batalla de Boyacá en 1819, liderada por Simón Bolívar — la fecha del 20 de julio conmemora específicamente el inicio del proceso, no su culminación.